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jueves, 9 de octubre de 2008

Caña, palma, globalización y mercados


LA DINÁMICA DE LOS CULTIVOS PAra agro combustibles en América Tropical muestra muchas similitudes y es expresión de una economía globalizada.

Como ejemplo, cabe revisar la política de incentivos que hoy otorga el gobierno de Honduras a los cultivadores de palma africana, que es esencialmente la misma que la otorgada por el gobierno de Colombia a los productores de agro combustibles. El precio que enfrentan los productores obedece a la dinámica internacional que hoy se define en muy diversos países desde la producción y subsidios ofrecidos a los agro combustibles.

La crisis financiera en Estados Unidos y su relación con bancos en muchos países del mundo muestra que hay sectores productivos estrechamente interrelacionados. Hoy no podemos ignorar los efectos que medidas tomadas en el exterior pueden tener en el país y en nuestras casas. El mercado de los agro combustibles es globalizado y aunque el país parezca autónomo para definir cómo favorecer a los grandes productores de caña de azúcar y palma africana, no lo es tanto, porque esta política depende de lo que ocurra en el resto del mundo. Los subsidios y exoneración de impuestos que impulsan la producción de biomasa para agro combustibles, de manera artificial y acelerada, tienen un costo social directo e indirecto que debemos revisar, pues todos los colombianos estamos aportando para desarrollar esta industria.

Cuando un gobierno decide intervenir un mercado, lo hace a nombre de todos los ciudadanos. La intervención gubernamental en EE.UU. para salvar los bancos recibe críticas desde la población civil que no entiende por qué, con recursos de todos, se socializan las pérdidas para salvar un capital y un negocio cuyas utilidades en épocas de bonanza fueron privadas. Como mínimo los dueños deberían perder la propiedad de las instituciones rescatadas.

Cuando se trata de transferencias explícitas del gobierno a un sector, se generan reacciones del público, pero no sucede lo mismo cuando esas transferencias son menos transparentes porque se hacen mediante créditos subsidiados, o exención de impuestos, como ocurre en Colombia con los cultivadores de palma y caña de azúcar para agro combustibles.

El caso del etanol es muy claro. Según análisis del Idea de la Universidad Nacional y el Foro Ambiental Nacional, del precio final de la gasolina 37% corresponde a impuestos (IVA 8,2%, impuesto global a la gasolina 10,2% y sobretasa 18,6%), la gasolina mezclada tiene el mismo precio al consumidor y el componente de etanol no paga impuestos. En el 2007, esto significó $206 mil millones de pesos que recibieron los productores de etanol y que dejó de recibir el Estado. Esto tiene claros impactos negativos en la distribución del ingreso, equidad y capital humano, pues se deja de captar impuestos que normalmente se invierten en educación y salud, para transferirlos como incentivos a los productores de agro combustibles.

Lo más grave es que además de dar estas prebendas, no estemos seguros de que, con nuestro aporte, estemos apoyando el desarrollo de una industria que sobreviva en el mediano plazo, pues como se comentó en la columna pasada, la Unión Europea está hoy en proceso de disminuir el uso de los agro combustibles, pasando a usar otras fuentes alternativas de energía que no compitan con la producción de alimentos. Esto además significa reorientar el esfuerzo investigativo hacia otras formas de generación y uso de energías renovables, lo cual afecta toda la cadena asociada a los agro combustibles, incluido el desarrollo tecnológico de motores que utilicen estas mezclas.

La incertidumbre amenaza el futuro de esta industria que pareció muy atractiva en un momento e indujo a muchos países a apoyar su implementación como una propuesta articulada al desarrollo rural. Los riesgos de colapso de esta iniciativa en el mediano plazo ponen en cuestión la política del Gobierno y, peor aún, ponen en peligro parte de nuestros ecosistemas que una vez destruidos por acción de esta ilusión energética, no los recuperaremos jamás. Quizá lo mejor sea anular los incentivos a los agro combustibles y volver a usar la caña para producir azúcar y la palma para aceites comestibles.

* El autor es economista con especialidad en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Los puntos de vista aquí expresados son del autor, no representan ni pueden atribuirse a la entidad para la cual trabaja.

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Juan Pablo Ruiz Soto
Publicado en el ESPECTADOR Octubre 8 de 2008





jueves, 2 de octubre de 2008

CORTEROS EN EDITORIAL DE EL TIEMPO


eltiempo.com / opinión / editoriales
Ambiente agitado

El anuncio del Dane del aumento de medio punto en la tasa de desempleo nacional coincide con un enrarecimiento del clima laboral con dos paros activos en la rama judicial y en el sector de la caña de azúcar. A esto se suma el paro camionero del mes de agosto, que afectó al 90 por ciento de la carga del país.

El cese de actividades de la justicia, que hoy completa 30 días, ha causado estragos en la administración de este derecho fundamental. Según el Gobierno, 1.883 "peligrosos delincuentes" han quedado en libertad y unas 70.000 decisiones están frenadas.

En el centro de los reclamos de los trabajadores está una nivelación salarial pendiente, que costaría, según Asonal, el sindicato de la rama, unos 300.000 millones de pesos. Esos recursos irían a cerrar la creciente brecha entre la remuneración de los magistrados de las altas cortes y el resto de los funcionarios judiciales.

No hay discusión en que los salarios de la mayoría de los trabajadores de la rama necesitan un ajuste urgente. Sin embargo, la dura posición negociadora de los jefes sindicales ha llevado al rechazo consecutivo de dos ofertas del Ejecutivo

Por otro lado, el paro de los corteros de caña refleja una problemática laboral diferente: los efectos de la tercerización por vía de las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA). Este esquema de contratación está en el centro de las quejas de los trabajadores, quienes reclaman ser empleados directamente por los ingenios azucareros. Al ser cooperados, los corteros responden ahora por pagos como los parafiscales, que les reducen sus ingresos netos. Además de las falencias del modelo de las CTA, proclive a abusos y sin mayor control, el deterioro de sus condiciones proviene de las características del sector azucarero: pocas empresas y exceso de oferta de mano de obra no calificada en la región.

La respuesta del Gobierno y de los empresarios del sector no ha sido la mejor. Las acusaciones lanzadas por el Ejecutivo acerca de la infiltración de las Farc en el paro quedaron en el aire y enrarecieron el ambiente de la negociación. Por el lado patronal, argüir la legalidad del modelo CTA o el promedio de los salarios del sector agrario no borra la magnitud de una bonanza sectorial -producto de la entrada de los biocombustibles e incentivada por la política industrial del Gobierno-. Que esos beneficios se traduzcan en mejores y dignas condiciones laborales es una petición justa que debe atenderse. Sin embargo, esta situación no es excusa automática para blandir machetes, bloquear el suministro de azúcar y de combustibles y forzar a la importación de 42 mil toneladas.

La flexibilidad de la recién aprobada ley de huelgas del 2008 -motivada por las demandas de los congresistas demócratas de E.U. para el TLC-, sin duda estimulará la frecuencia de las manifestaciones laborales. En tiempos de desaceleración económica, no sorprende que estemos a las puertas de una temporada de intensa agitación sindical. Lo preocupante es que con un Ministerio de Protección Social encargado de los complejos frentes de la salud y la seguridad social, no se tiene mucha claridad sobre la estrategia del Gobierno para enfrentar un ambiente laboral enrarecido.

Editorial completo AQUI

Fotografia: EL PAIS-COLPRENSA

CAPTURADO JEFE DE SEGURIDAD DEL INGENIO SAN CARLOS

Tuluá
Capturado jefe de seguridad de un ingenio
Octubre 02 de 2008

Redacción El País

En horas de la tarde de ayer fue capturado en Tuluá Ramiro Rengifo Rodríguez, jefe de seguridad del Ingenio San Carlos, para que rinda indagatoria por su presunta responsabilidad en los delitos de desplazamiento forzado y concierto para delinquir.

De acuerdo con un boletín que expidió la Fiscalía, Rengifo Rodríguez sería responsable de entregar información al Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, que operó en el centro del Valle del Cauca entre los años 1999 y 2004.

Hace cuatros años la agrupación armada al margen de la ley se desmovilizó en el corregimiento de Galicia, en Bugalagrande.

Un total de 556 miembros de este bloque de las AUC hicieron la entrega de armas e iniciaron su proceso de reincorporación a la vida civil.

Según las autoridades, el jefe de seguridad del Ingenio San Carlos habría entregado los nombres de supuestos colaboradores de la guerrilla, quienes posteriormente fueron asesinados.

Ramiro Rengifo Rodríguez fue aprehendido por orden de un fiscal de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de Bogotá.

El hombre, según la Fiscalía, es conocido en el centro del Valle del Cauca como ‘El Gordo’.

Artículo completo AQUI